Ya pasó lo peor.
Respiro hondo y pienso: "hoy es viernes."
Aferremonos a ese hermoso pensamiento,
y pretendamos que nada importa.
Que no importa mi peso,
mis medidas, ni los números.
Pretendamos que solo importamos nosotros dos en el mundo.
Y que no hay nada más entre nosotros.

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Son las ideas que caen en mi mente gastada,
que por mis hombros resbalan,
enredadas en mi cabello,
pero no se caen si no que se quedan
en mi pies pegadas,
impidiendo que que me mueva,
que avanze, que salte o que frite.

Son ideas que lastiman, que queman,
pero no puedo vivir sin ellas,
aunque ellas no me dejan vivir.