Me gustaría tener alas, 
para poder volar lejos y conocer todo lo que existe
más allá del horizonte de mi nariz. 

Me gustaría tener alas
para escapar por un momento y saber que, 
sin embargo, no existe el punto de no retorno. 

Me gustaría tener alas
para irme lejos
y para descubrir que existen mil cosas para ver... 
Pero también quiero alas para poder volver
y contarte todo lo que ví allí. 

Quisiera tener alas
solamente para poder tener la opción de irme para siempre
y para, a pesar de eso, quedarme a tú lado. 
Porque aunque tenga alas, 
es a tu lado que soy feliz. 

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Son las ideas que caen en mi mente gastada,
que por mis hombros resbalan,
enredadas en mi cabello,
pero no se caen si no que se quedan
en mi pies pegadas,
impidiendo que que me mueva,
que avanze, que salte o que frite.

Son ideas que lastiman, que queman,
pero no puedo vivir sin ellas,
aunque ellas no me dejan vivir.